Pocas veces un paisaje natural ha adquirido la entidad monumental como en el caso de la Avenida de los Baobabs de Madagascar.

La Avenida de los Baobabs es, sin duda, la fotografía más emblemática de Madagascar. Se encuentra en la región de Menabe, al oeste de Madagascar, a unos 20 km al este de Morondava. Laa impresionante carretera de tierra presenta una cohorte de inmensos baobabs de Grandidier (Adansonia grandidieri), cuya presencia parece extenderse desde hace 2.800 años.
Los enormes -y fibrosos- troncos y escasas ramas en la copa, crean una atmósfera surrealista de dimorfismo, como si fuesen globos inflados con una maraña desordenada de escaso follaje. De hecho, a través de las raíces hundidas a a dos metros bajo tierra, pueden almacenar miles de litros de agua, lo que los hace vitales en las regiones áridas como esta parte de Madagascar en la época seca.
Durante siglos, los malgaches de esta zona se dieron cuenta que dejando hueco el tronco de los baobabs, se podían crear almacenes de agua para el suministro durante la época seca. Después de retirar la corteza y hacer una ventana, se iba raspando el interior, sin que ello afecte a la vida del árbol.
Cuando llueve de forma intensa, se recoge el agua de hoyos excavados para introducirlos dentro del tronco y así conservarlo durante meses.
Originalmente, estos baobabs formaban parte de un denso bosque tropical que a causa de la deforestación para la agricultura y la producción de carbón vació el paisaje, dejándolo desnudo solo de vegetación con los baobabs. Esto significa la ruptura de un ecosistema en el que la interactuación de los animales, como las hormigas, que viven en este hábitat, es esencial.

Los árboles han logrado sobrevivir en gran medida gracias a su valor cultural y económico, ya que al fin y al cabo proporcionan alimento, agua y materiales a las comunidades locales.
Gracias a que en 2007, la avenida de los baobabs recibió la protección temporal otorgada por el Ministerio de Medio Ambiente, Agua y Bosques de Madagascar, se inició una campaña de protección para convertir el espacio en el primer monumento natural del país.
Baobabs símbolo de Madagascar
Los baobabs causan sensación y asombro no solo a los viajeros, ya que el también llamado «árbol de la vida» o «árbol al revés» ha sido venerado por los malgaches desde tiempos ancestrales. Su forma retorcida en la copa, simulando las raíces, y su destacada longevidad son características que atraen las miradas de todos los que viajan a Madagascar.
Los baobabs están en peligro de extinción a causa de los efectos del cambio climático y la deforestación. Su presencia es clave en un árido ecosistema de bosque seco caducifolio, siendo imprescindible para la diversidad de animales y plantas de la isla.
Los estudios dendrogenéticos del ADN de los baobabs han permitido a los científicos datar el «nacimiento» de esta especie de árbol hace 21 millones de años. El lugar donde surgieron es Madagascar, apareciendo posteriormente en Australia y algunas partes de la África Continental gracias a semillas que pudieron llegar transportadas por las corrientes oceánicas o por aves.

La flor del baobab solo se abre durante tres horas, desprendiendo un fuerte aroma florar, momento en el que los animales polinizadores -normalmente polillas que cuentan con una probóscide (trompa) larga- aprovechan para beber su abundante néctar. Son tres horas para que los baobabs garanticen su supervivencia. Especialmente difícil de observar, los afortunados podrán fascinarse con una flor esbelta -hasta 17 cm, de largo- y bella.

El fruto del baobab es grande, pesado y de corteza dura, y hace siglos alimentaba a elefantes y otros animales que han desaparecido del paisaje de Madagascar. Las semillas de su interior eran transportadas en el aparato digestivo hasta ser expulsadas con las heces, fomentando el crecimiento de otros baobabs en el territorio. Al desaparecer esos animales se complica la extensión y presencia de los árboles.

Cuando caen los lémures y otros animales como reptiles e insectos aprovechan la ocasional ruptura de la cascara para alimentarse.
Icono de Madagascar, su origen había causado un misterio que la población malgache había explicado a través de mitos y creencias de la etnia sakalava. Los baobabs simbolizan la vida en un entorno en el que tanto humanos como plantas y animales sobreviven en condiciones particularmente difíciles.
Visita a la avenida de los baobabs
Gran parte de las excursiones intentan hacer coincidir la visita con el atardecer o al amanecer, potenciando la «hora feliz» en la que los rayos del sol tiñen los árboles de unos colores mágicos. La puesta de sol con el ocaso detrás de los árboles baobabs y el cielo anaranjado no se olvidan nunca.

El cielo estrellado con la luz de la luna y las estrellas brillando en el firmamento recortado por el contraste de sombras de las ramas de los baobabs.
Fotógrafos profesionales apostados durante horas, se mezclan con otros viajeros que solo buscan la foto típica que mostrar en sus redes sociales.
Una bonita forma de comprender la importancia de los baobabs para los malgaches es participar en una actividad en las comunidades locales para hacernos cargo del ciclo vital de supervivencia detrás de los gigantescos árboles. Es habitual que la población local acuda a vender frutos de baobab y artesanías en las cercanías.

Es necesario recalcar que la Avenida de los Baobabs es más que una simple atracción turística. Estamos delante de un símbolo de la biodiversidad única de Madagascar y un recordatorio de la importancia de la conservación.
El 90 % de la vida silvestre de Madagascar es endémica y no se encuentra en ningún otro lugar del planeta, proteger lugares como este es crucial tanto para el patrimonio ecológico como para el cultural.
Después de visitar la avenida, podemos acercarnos al Baobab Amoureux (Baobab de los Enamorados), dos baobabs entrelazados que, según cuenta la leyenda, simbolizan el amor eterno.
Atracciones cercanas – Qué más ver cerca
Podemos combinar la visita a la Avenida de los baobabs con la Reserva Forestal de Kirindy, hogar de la famosa fosa de Madagascar (un depredador similar a un felino) y diversas especies de lémures.
Y para completarlo un baño en la Playa de Morondava, relajante arenal para desconectar después de explorar los baobabs.
Excursiones y tours a la Avenida de los Baobabs
Siendo uno de los lugares famosos de Madagascar hay numerosas excursiones, algunas de un día desde Morondava, y otras incluidas dentro de un circuito y viaje completo por la islaa.
Cuándo visitar la Avenida de los Baobabs
La estación seca (mayo-octubre) ofrece cielos más despejados y facilita el tránsito, mientras que la temporada de lluvias (noviembre-abril) hace que el paisaje sea exuberante, pero las carreteras pueden resultar más intransitables.
Cómo llegar a la la Avenida de los Baobabs
La ciudad más cercana es Morondava, accesible en vuelos nacionales desde Antananarivo (capital de Madagascar). Apenas son 20 km los que separan la ciudad de Morondava de la avenida de los baobabs, lo que supone alrededor de media hora para llegar. Lo recomendable es ir en una excursión organizada y siempre con un vehículo todoterreno ya que la carretera es de tierra.